Nos venden que en esta nueva fase de la modernidad deconstruidas, al menos las nuevas generaciones, ya han dado un paso más allá de los mandatos sociales y familiares, abriéndose paso hacia un mundo de contemplación y empatía, basado en el manejo de las emociones y en la capacidad creciente de mostrarlas.
Nos venden una "liberación" incluso del sufrimiento, de los condicionamientos varios, en definitiva, "un mundo mágico de colores".
Sin embargo, el modo de relación imperante en la sociedad y en particular, en las nuevas generaciones es literalmente la mecánica del juego "Simón dice".