Ensayo:
Manifiesto del Universo DADtube.
Psicoanálisis Salvaje y Cultura Pop:
La "caldera pulsional" del Universo DADtube.
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| Freud grafiteando "Batman es Bruce...", imagen de nuestra próxima tanda de videos Psicoanálisis de los Superhéroes, El DAD, Universo DADtube. |
Reconozcámoslo.
El
cruce suena raro.
Sobre
todo si uno concibe al psicoanálisis desde ese kit troquelado para armar, en el
que no cabe una pieza sin atadura ni una articulación sin un demarcado de
puntos preexistente.
Si
uno concibe al psicoanálisis como esa cosa rara, elitoide, que les impide a sus
representantes hablar dos palabras sin apelar a la muleta psíquica “como dijo
Freud…”, “como dijo Lacan…” mientras el mozo se lo queda mirando, repitiéndose para
sus adentros: “si solo le pregunté si quería dos de azúcar”.
Este
psicoanálisis burocratizado, ritualizado, en el que lo que hace instancia no es
la letra sino un guión bajo, dicho por nadie y repetidos por todos…
En “la
comedia humana” de gran parte del psicoanálisis actual se da una subversión del
teatro clásico. Allí, dos caretas permitían representar una variedad de
personajes. Aquí, mil caretas encubren al mismo extra.
Ahora,
si uno deja el orden cronológico, le hace “pito-catalán” al índice y comienza a
leer desde el arranque, la cosa es muy diferente.
El psicoanálisis en sus inicios y prácticamente hasta el último día en el que Freud
pudo sostener su mando, se trataba de un universo completamente distinto.
Lo
que unía a los primeros psicoanalistas no era “la devoción por Freud”, ni
siquiera por el “psicoanálisis” sino por lo humano. Así un oftalmólogo con visión
social como Adler o un psiquiatra de rienda corta como Stekel, o un médico
generalista como Groddeck, podían dar un puñetazo en la mesa… podían saltar sobre
El Maestro, desafiándolo en sus narices, desde su lugar de saber… Es cierto que
al Maestro no le hacía mucha gracia que le apareciera uno cuestionando el uso del
término neurosis, otro hablándole de la protesta masculina y el que te dije,
soltándole la idea de un Eso Inconsciente, adelantándosele diez años, por citar
solo algunos de los chisporrotazos de cuando el psicoanálisis era un hervidero,
siempre entrópico, con un mínimo de puntos en común y un máximo de
perspectivas, voces, y cajas de pandora.

Recreando la escena prototípica
de los Simpson: Les traigo paz...
El mismo
Freud no se quedaba callado… o sin actuar.
En la
clínica cuenta Smiley, que le pateaba el diván cuando persistía en un blablá
evasivo. Hilda Doolitle, nos cuenta que protestaba cuando se lo ubicaba en una
transferencia materna y según los biógrafos, su clásica mirada de cejita altiva
salió del espejo.
Si
consideramos a ese primer psicoanálisis en su estado salvaje, hecho por
personas que nada tenían de “almitas bellas”, ni de burócratas, el cruce con la
cultura pop, ya no parece tan extraño ¿verdad?
La cultura Pop, también ha atravesado durante diversos momentos períodos de unción a un orden mainstream pero siempre tiene un reflejo, un instinto de conservación, que le otorga un rasgo revulsivo, refractario a las adendas y los formularios… cuando por ejemplo desde el marketing creen haberla capturado
para exhibir sus restos en esas salas de trofeos para vencedores vencidos llamadas museo, algo aparece que rompe la inercia, que dobla en sistema y como barco pesquero, se ven obligados a abandonar la ballena antes de que les rompa el espinazo.
Tratar
de producir un lugar de saber y divulgación en Youtube, implicaba tomar una
decisión entre alternativas muy claras:
1. Anidar en algún huequito, como Carancho en
nido de Morenita esperando agazapado para dar el zarpazo y repitiendo, en el
mientras tanto, lo que “la gente quiere escuchar”.
2. Buscar padrinazgos que prometieran “un cuartito
al fondo” de mansión ajena a cambio de una unción absoluta.
3. O
Romper con los mandatos y la inercia, con la comodidad y el automatismo, y jugársela,
en una apuesta ciega sin garantías, ni seguridades.
Ahora bien, ¿cómo construir un lugar ahí donde no hay resquicio y mucho menos, otros esperando por un lugar así?
Ese
es el desafío por delante.
No
solo para mí, pues, nadie hace las cosas solo.
Por
suerte, uno nunca está del todo solo en ningún momento, si uno tiene historia y
reconoce en esa transcendencia un antecedente, una baldosita segura, capaz de
darle sentido de pertenencia y a la vez perspectiva, pues, no hay sentimiento
de trascendencia sin trasmisión.
La única
forma de enfrentar a un “Simón dice…” que hace décadas que no dice nada y que
el juego persiste por pura inercia, es pararse en las huellas de ese yosotros
que habitamos.
En esa trascendencia en la que se encuentran mis maestros, pero también mi
familia, mis amigos, mis ideales heredados, hay ciertamente alguna mitología pero también certezas inaugurales, que son verdaderas “declaraciones de principio”: la cultura si es algo es un algo que late, que de ninguna manera puede obedecer a códigos estancos con pretensiones de verdades universales y el psicoanálisis, si es algo, es parte integral de esa cultura, por impronta y por derecho propio: una de las cosas que jamás le perdonaron ni sus críticos ni sus supuestos continuadores, es que no se aggiornara jamás a los discursos mainstream, ni de la ciencia ortodoxa, ni de la cultura “culta”.







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